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Aspecto
ayer de la Residencia,
cerrada a cal y canto,
que se reconvertirá en
geriátrico.
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El cierre definitivo
de la antigua Residencia de Tiempo Libre
para su conversión en un futuro
geriátrico está creando una gran
inquietud entre el colectivo de
trabajadores, algunos de los cuales
denuncian a este diario que el Govern,
de quien dependen como titular del
edificio, les ha "abandonado", al tiempo
que señalan la "pasividad" de los
sindicatos CCOO y UGT.
La medida afecta a una treintena de
empleados entre fijos,
fijos-discontinuos, interinos y
eventuales. Dos portavoces de los
afectados explican que hace meses se
mantuvieron varias reuniones con
representantes de la conselleria de
Turismo -ente que explotaba la
Residencia-, proponiendo ésta la
recolocación (se habló de la Escuela de
Hostelería o el Inestur), o en último
extremo la indemnización. "Ha pasado el
tiempo y ni una cosa ni la otra. Día 1
de mayo debíamos empezar la temporada,
pero el tiempo corre y nadie nos dice
nada. Nos pasan con canciones, y
mientras tanto no sabemos qué hacer; si
encontramos otro trabajo podemos perder
nuestros derechos actuales, pero cuanto
más avanzado esté el verano, peor lo
tendremos para lograr otro empleo",
señala una de las perjudicadas,
indignada.
Cierto es que la vicepresidenta Rosa
Estaràs firmó el 29 de marzo pasado un
convenio con los sindicatos donde en la
cláusula tercera el Govern se
comprometía textualmente a "la
recolocación de los trabajadores en
otros destinos similares". En vista de
la situación, varios empleados han
optado por asesorarse con un abogado del
sindicato USO y ayer mismo presentaron
una reclamación ante Turismo y la
conselleria de Función Pública por
"despido improcedente". Además de aducir
la "ilegalidad" de la "conducta del
Govern, que ha cerrado nuestro centro de
trabajo de forma definitiva sin haberlo
comunicado ni haber recolocado al
personal", piden la readmisión y el
abono salarial de este mes. En caso
contrario, los afectados acudirán al
juzgado de lo Social.
Por su parte, el secretario general
técnico de la conselleria de Turismo,
Javier Cases, dijo ayer "comprender
perfectamente" la incertidumbre de los
trabajadores -"necesitan una respuesta
ya, y lo entiendo, no palabrería"-, pero
negó que la Conselleria se hubiera
desentendido de ellos: "Toda esta semana
han seguido las reuniones entre cargos
de Función Pública y los sindicatos, y
las negociaciones continúan. Yo mismo me
he reunido con todo el mundo y buscamos
una salida, pero dentro de un orden y
sobre todo ciñéndonos a la legalidad".
Cases recalca que "el Govern está
haciendo todo lo posible, y lo mejor
posible", pero advierte que no es una
situación fácil: "La intención es no
dejar a nadie sin trabajo, pero hay que
dar un trato diferenciado a cada
colectivo de trabajadores, no tiene los
mismos derechos un fijo-discontinuo que
un eventual". Cases confía que entre hoy
y el lunes se llegará a un acuerdo
definitivo, "para que lo ratifique el
comité de empresa". |